Cuando un litigio tributario alcanza la vía judicial o económico-administrativa, la calidad del apoyo pericial puede resultar tan determinante como la propia estrategia jurídica. Sin embargo, no todos los peritos ofrecen el mismo nivel de rigor ni de eficacia probatoria, por lo que saber cómo elegir un perito judicial para un litigio tributario es una decisión que conviene tomar con criterios claros y no dejar al azar.
Qué diferencia a un buen perito judicial tributario
Un perito judicial tributario debe combinar conocimientos técnicos sólidos en fiscalidad, contabilidad y valoración, con la capacidad de comunicar sus conclusiones de forma clara ante un tribunal que, en la mayoría de los casos, no es especialista en la materia técnica concreta. No basta con dominar la normativa: el perito debe saber trasladar conceptos complejos —precios de transferencia, valoración de empresas, criterios contables— a un lenguaje comprensible y convincente.
Criterios clave para elegir un perito judicial
- Formación y colegiación: resulta muy recomendable que el perito acredite formación específica en fiscalidad y, cuando proceda, esté inscrito en listados oficiales de peritos judiciales de los colegios profesionales correspondientes (economistas, titulados mercantiles, auditores).
- Experiencia en la materia concreta del litigio: no es lo mismo un perito especializado en valoración de empresas que uno especializado en operaciones vinculadas o en fiscalidad inmobiliaria; conviene elegir al profesional con experiencia directa en la cuestión técnica objeto de controversia.
- Independencia real: el perito debe mantener una posición técnica objetiva, incluso cuando sus conclusiones no sean las que la parte que lo contrata esperaba inicialmente, ya que esa independencia es precisamente lo que da credibilidad al informe ante el tribunal.
- Capacidad de ratificación en vista oral: un buen perito debe estar preparado para defender su informe oralmente ante el juez o el tribunal, respondiendo con solvencia a las preguntas de la parte contraria.
- Historial de informes aceptados en resoluciones previas: comprobar si los informes del perito han sido valorados favorablemente en resoluciones anteriores aporta una referencia objetiva de su solvencia técnica.
El momento de incorporar al perito al litigio
Cómo elegir un perito judicial para un litigio tributario también implica decidir en qué momento intervenir. Lo ideal es contar con el perito desde las fases iniciales del expediente administrativo, de forma que su análisis pueda incorporarse ya en las alegaciones, y no únicamente como prueba pericial en el proceso judicial, cuando la posición de la Administración ya está consolidada en una liquidación firme.
Diferencia entre perito de parte y perito judicial designado
En el proceso contencioso-administrativo, cabe tanto aportar un informe pericial de parte como solicitar la designación de un perito judicial por insaculación. Cada opción tiene ventajas distintas: el perito de parte permite elegir directamente al profesional de mayor especialización en la materia, mientras que el perito judicial designado aporta una percepción de mayor imparcialidad ante el tribunal, aunque sin garantía sobre su nivel de especialización en el asunto concreto.
Errores frecuentes al elegir un perito
- Seleccionar al perito exclusivamente por el precio del informe, sin valorar su experiencia específica en la materia.
- Incorporar al perito demasiado tarde, cuando ya se ha perdido la oportunidad de influir en fases previas del procedimiento administrativo.
- No coordinar adecuadamente al perito con el equipo jurídico que lleva la defensa del asunto.
Recomendación profesional
Ante un litigio tributario con un componente técnico relevante, resulta aconsejable acudir a los servicios periciales de ValiTax, que cuentan con la experiencia y la independencia necesarias para elaborar informes sólidos, adaptados tanto a la fase administrativa como a la eventual vía judicial del procedimiento.
Conclusión
Elegir bien al perito judicial no es un trámite accesorio, sino una decisión estratégica que puede condicionar el resultado final de un litigio tributario. Priorizar la especialización técnica, la independencia y la capacidad de comunicación del perito, e incorporarlo cuanto antes al procedimiento, son las claves para que su informe cumpla realmente su función probatoria.
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