Cuando una empresa descubre que ha pagado más Impuesto sobre Sociedades del debido, ha perdido una deducción por un plazo mal calculado o ha sido sancionada por un error en la llevanza de su contabilidad, la primera pregunta que se hacen socios y administradores es quién responde por ello. Si el origen del problema está en la actuación de la gestoría o asesoría fiscal que llevaba sus cuentas, entra en juego la responsabilidad profesional gestoría asesoría, un terreno en el que un informe pericial bien construido puede marcar la diferencia entre una reclamación exitosa y una demanda que no prospera.
Qué se entiende por responsabilidad profesional de una gestoría o asesoría
La responsabilidad profesional gestoría asesoría surge cuando el profesional o la firma encargada de la gestión fiscal, contable o laboral de una empresa incumple, por acción u omisión, los deberes de diligencia que le son exigibles según los estándares de su profesión. No se trata de que el resultado económico haya sido desfavorable —eso puede ocurrir incluso con una gestión impecable—, sino de que existiera un error, un descuido o una falta de diligencia razonablemente evitable.
Los supuestos más habituales en el ámbito del Impuesto sobre Sociedades incluyen:
- Presentar el Modelo 200 o el Modelo 202 fuera de plazo, generando recargos evitables.
- No aplicar una deducción o bonificación a la que la empresa tenía derecho.
- Cometer errores en el cálculo de la base imponible que derivan en una sanción tras una inspección.
- Omitir la obligación de presentar el Modelo 232 de operaciones vinculadas.
- No advertir a tiempo de un cambio normativo relevante para la sociedad.
Por qué se necesita un informe pericial en estos casos
Reclamar a una gestoría o asesoría no es tan sencillo como demostrar que hubo un perjuicio económico. Los tribunales exigen acreditar tres elementos: la existencia de una negligencia profesional, el daño efectivamente sufrido y el nexo causal entre ambos. Aquí es donde un informe pericial tributario resulta decisivo, ya que permite objetivar técnicamente qué hizo mal el profesional, cuál habría sido la actuación correcta conforme a la normativa vigente, y cuánto ha costado realmente ese error a la empresa.
Un buen informe pericial no se limita a señalar el fallo: reconstruye la liquidación del Impuesto sobre Sociedades como debería haberse presentado, cuantifica la diferencia frente a lo efectivamente declarado y documenta cada paso con el respaldo normativo correspondiente, de forma que el informe resista tanto una negociación extrajudicial como un procedimiento judicial.
Elementos que debe incluir el dictamen
Para que un informe sobre responsabilidad profesional de una gestoría o asesoría tenga verdadero valor probatorio, conviene que contemple:
- Descripción detallada de los hechos y de la actuación profesional cuestionada.
- Análisis normativo de cuál era la obligación fiscal correcta en ese momento.
- Cuantificación económica del perjuicio: sanciones, recargos, intereses de demora y oportunidades fiscales perdidas.
- Valoración de si el error era razonablemente evitable aplicando el nivel de diligencia exigible a un profesional del sector.
- Conclusiones claras, motivadas y trazables documentalmente.
Diferencia entre un error excusable y una negligencia indemnizable
No todo error de una gestoría genera responsabilidad. La normativa tributaria española cambia con frecuencia, y una interpretación razonable de una norma ambigua, aunque después sea corregida por Hacienda o los tribunales, no siempre constituye negligencia. El perito debe distinguir entre una discrepancia de criterio defendible y un incumplimiento claro de las obligaciones formales o materiales que cualquier profesional diligente habría evitado, por ejemplo, olvidar un plazo de presentación o desconocer una obligación básica como el Modelo 232.
Esta distinción es clave porque de ella depende que la reclamación prospere. Un informe pericial riguroso protege tanto a la empresa que reclama, aportando fundamento sólido a su demanda, como a la gestoría, que puede necesitar un contrainforme para defenderse de una reclamación infundada.
El papel del seguro de responsabilidad civil profesional
La mayoría de gestorías y asesorías cuentan con un seguro de responsabilidad civil profesional que cubre este tipo de reclamaciones. En estos casos, la compañía aseguradora exigirá igualmente un informe pericial que acredite el daño y su cuantía antes de proceder a cualquier indemnización. Contar con un dictamen elaborado por un perito judicial tributario acreditado agiliza notablemente la negociación con la aseguradora y reduce el riesgo de que la reclamación se rechace por falta de prueba técnica suficiente.
Cómo actuar si sospechas de una negligencia de tu asesoría fiscal
Si como administrador detectas que tu empresa ha sufrido un perjuicio derivado de una gestión fiscal deficiente en el Impuesto sobre Sociedades, conviene seguir un procedimiento ordenado:
- Recopilar toda la documentación relevante: declaraciones presentadas, correos con la gestoría, requerimientos de la AEAT y liquidaciones practicadas.
- Solicitar un informe pericial independiente que analice objetivamente lo ocurrido antes de plantear cualquier reclamación.
- Valorar la vía extrajudicial, comunicando el hallazgo a la gestoría y, en su caso, a su aseguradora.
- Si no hay acuerdo, preparar la reclamación judicial con el respaldo del dictamen pericial ratificado.
Conclusión
La responsabilidad profesional gestoría asesoría es un ámbito técnico donde las meras alegaciones no bastan: se necesita prueba pericial sólida que traduzca el error fiscal en términos jurídicos y económicos claros. Encargar a tiempo un informe pericial tributario, antes de que prescriban las acciones o se pierdan pruebas relevantes, es la mejor forma de proteger los intereses de la empresa y de dar solidez a cualquier reclamación frente a la gestoría o su aseguradora.